Senderismo

Ruta: Escullos - Isleta del Moro

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

 

Coordenadas:

Inicio: 36º 48’ 16,44”N — 2º 3’ 46,97”O

Final: 36º 48’ 49,52”N — 2º 3’ 13,87”O

 

El Moro Arraez

El nombre completo de la población es Isleta del Moro Arraez, denominación que tiene distintas explicaciones. Aunque no está propiamente en una isla, se asienta en una punta que parece continuarse por un islote contiguo, cuyo perfil evoca la figura de un turbante

o un casco, que evoca la morería. Pero dicen que la segunda parte del nombre viene más que de la forma del islote del hecho que pudiera haber sido, en algún momento histórico, guarida de piratas berberiscos.

Arraez no es el nombre de ningún moro, aunque tampoco se tenga seguridad sobre su origen. Para unos proviene de un término árabe que significaría patrón o capitán de barco, para otros designaba a quien tuvo los derechos de explotación de la moruna, que es un arte de pesca tradicional utilizado aún por los pescadores locales al paso de bancos de peces, como la lecha o el pez limón, durante sus migraciones estivales.

El cariz marinero del poblado no solo se mantiene en el nombre, ya que aún se siguen calando morunas y practicando otras actividades pesqueras, aunque cada vez más combinadas con otras ligadas al creciente empuje turístico.

 

Cómo Llegar:

A Los Escullos se llega por la carretera AL-4200, tomando una corta desviación entre

Rodalquilar y Pozo de los Frailes. Al norte del poblado, junto a la playa del Arco, se inicia el

sendero.

 

Aparcamiento:

Hay aparcamiento tanto al inicio como al final del sendero.

 

Senderos Próximos:

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados. Entre los más próximos

están Escullos - Pozo de Los Frailes, Loma Pelada y Requena.

 

Perfil del Recorrido:

- Trayecto: Lineal

- Longitud: 1,6 km

- Tiempo estimado: 40 minutos

- Dificultad: Baja

- Tipo camino: Senda

- Sombra: Poca o nula

- Autorización especial: No es necesaria

- Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

- Paisaje/vegetación: Zona litoral con acantilados y playas. Vegetación escasa, con vistosas matas salpicando el terreno de especies autóctonas (palmito, tarajes, acebuches…) o introducidas (pitas o chumberas). Construcciones militares y poblaciones costeras ligadas en su origen a la pesca.

 

- Desnivel máximo: 91 m

- Cota máxima: 178 m

- Cota mínima: 87 m

 

Los Escullos

El sendero arranca junto a Los Escullos, en su lado norte, a la altura del contacto de la playa del Arco con los acantilados, a menos de cien metros de la línea de costa (ver [1] en el mapa). En el lado contrario de Los Escullos está la batería de San Felipe, cuya visita es aconsejable. Fue construido durante el reinado de Carlos III y ocupado y desartillado durante la Guerra de la Independencia. Tras diversos avatares, se abandonó a su suerte en el siglo XX, hasta su restauración en los años noventa.

 

Roca y Arena

Pasaremos la punta rocosa cerca de una casa [2], para encontrarnos con otra playa de menores dimensiones. El camino discurre ahora entre suaves lomas y pequeños barrancos, en los que podemos observar algunas de las plantas significativas del parque natural, entre las que destacan por su vistosidad el palmito, el cornical, el rascamoños o la bufalaga marina, entre otras.

 

Isleta del Moro

La playa vuelve a aparecer en el último tramo del camino, aunque con una estrecha franja de

arena. Ya en las proximidades de la población, subiremos por unas escaleras de piedra hasta

llegar al mirador de La Isleta del Moro [5], donde finaliza el sendero.

El tramo costero entre Los Escullos y la Isleta del Moro -kilómetro y medio aproximadamente- tiene un recorrido fácil y agradecido. Tanto la fisonomía de su línea litoral como los paisajes interiores y los marinos varían en distintas y atractivas composiciones a lo largo del camino, desde el que nunca se pierde la vista del mar Mediterráneo.

La naturaleza se muestra inmensa entre el mar y la estepa, y a ella se suman monumentos históricos y poblados representativos del amplio patrimonio cultural del parque natural.

Emprendemos el camino hacia la Isleta del Moro, que vemos desde un principio cerrando la cala. Caminamos por el borde de la playa, atravesando al poco de comenzar la desembocadura de una rambla. Nos acercaremos a la carretera, a la vez que la playa se va estrechando. A unos quinientos metros del inicio la arena cede su lugar a rocas que forman un arrecife. Tras él, aprovechando las pequeñas elevaciones del camino, podremos ver algunas zonas oscuras en el mar, que se deben a la presencia de praderas de Posidonia oceánica. Son formaciones vegetales acuáticas estratégicas para la conservación de la riqueza ecológica del mar Mediterráneo, y también para la defensa y seguridad de su litoral.

 

Escullos Isleta del Moro

Seguimos avanzando cerca del borde rocoso costero, viendo otras pequeñas y frágiles playas donde desembocan algunas barranqueras. Tras una de ellas [3] el camino se aleja momentáneamente de la línea de costa, adentrándonos en terrenos que otros tiempos fueron cultivados, como revelan las derruidas terrazas o balates que podremos ver en ellos.

Se hacían estas nivelaciones para optimizar la retención del agua y la humedad y evitar la erosión. Pasando por la desembocadura de un cuarto barranco [4] podremos apreciar un pequeño palmeral, formando una macolla (varios vástagos que salen de un solo pie). Desde aquí tenemos una excelente vista del mirador de la Isleta hacia el que nos dirigimos. El mur-

mullo del agua, volteando piedras y arena, nos acompaña y entretiene. Desde aquí contemplamos el fondeadero y la barriada de la Isleta y, si miramos hacia poniente, podemos distinguir los domos de Los Frailes, máxima cota de la sierra volcánica del Cabo de Gata.

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores

Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre

Ruta: Los Genoveses

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

 

Coordenadas:

Inicio: 36º 45’ 20,92”N — 2º 06’ 57,78”O

Final: 36º 44’ 16,76”N — 2º 07’ 07,95”O

 

Genoveses

Almería fue territorio musulmán durante casi los ocho siglos de su presencia en la península

Ibérica, convirtiéndose en uno de sus últimos reductos durante el reino nazarita.

Sin embargo, hubo una interrupción del dominio musulmán entre 1147 y 1157, el decenio en el que se mantuvo la ocupación cristiana llevada a cabo por una coalición liderada por Alfonso VII, rey de Castilla y León, en la que participaron aragoneses, genoveses y pisanos. El Papa Eugenio III le dio carácter de cruzada.

Una flota genovesa se mantuvo oculta durante el asedio de la ciudad de Almería en la ensenada en la que nos encontramos. Una estratagema de los sitiadores, que aparentaron huir, logró que los defensores de la ciudad la dejaran desprotegida, lo que aprovecharon

los genoveses para el ataque definitivo.

Los genoveses consiguieron así ampliar sus redes comerciales por todo el litoral mediterráneo andaluz, y dejar por doquier el recuerdo de su intervención, no solo en la toponimia, sino también en otros muchos detalles, como es la cruz del escudo de Almería, o

hasta en algunos apellidos frecuentes.

 

Cómo llegar:

A San José llega la carretera AL-3108 que continúa por la ronda del casco urbano hasta,

en dirección suroeste, llegar al camino de Mónsul. Recorridos unos trescientos metros de

tierra, encontraremos un camino a la derecha cerca del molino de Los Genoveses. En este

cruce se inicia el sendero.

 

Aparcamiento:

Hay un aparcamiento con unas 20 plazas en el cruce con la carretera asfaltada, a 150 metros

del panel de inicio.

 

Senderos Próximos:

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados. Entre los más próximos

están Loma Pelada y Vela Blanca.

 

Perfil del Recorrido:

-Trayecto: Lineal

-Longitud: 2,3 km

-Tiempo estimado: 1 hora y 30 minutos

-Dificultad: Baja

-Tipo camino: Carril o senda

-Sombra: Escasa

-Autorización especial: No es necesaria

-Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

-Paisaje/vegetación: Ensenada cerrada por cerros de origen volcánico de modesta altura. Playa, dunas fósiles y planicies de tierras de cultivo. Vegetación escasa con manchas de pinos, eucaliptos, palmitos, chumberas y otras plantas naturales o introducidas. Contadas

edificaciones, entre las que destacan algunas de interés histórico o cultural, como el molino

de viento, cortijos, aljibes, etc.


- Desnivel máximo : 41 m

- Cota máxima: 41 m

- Cota mínima: 0 m

 

Genoveses

Almería fue territorio musulmán durante casi los ocho siglos de su presencia en la península

Ibérica, convirtiéndose en uno de sus últimos reductos durante el reino nazarita.

Sin embargo, hubo una interrupción del dominio musulmán entre 1147 y 1157, el decenio en el que se mantuvo la ocupación cristiana llevada a cabo por una coalición liderada por Alfonso VII, rey de Castilla y León, en la que participaron aragoneses, genoveses y pisanos. El Papa Eugenio III le dio carácter de cruzada.

Una flota genovesa se mantuvo oculta durante el asedio de la ciudad de Almería en la ensenada en la que nos encontramos. Una estratagema de los sitiadores, que aparentaron huir, logró que los defensores de la ciudad la dejaran desprotegida, lo que aprovecharon

los genoveses para el ataque definitivo.

Los genoveses consiguieron así ampliar sus redes comerciales por todo el litoral mediterráneo andaluz, y dejar por doquier el recuerdo de su intervención, no solo en la toponimia, sino también en otros muchos detalles, como es la cruz del escudo de Almería, o

hasta en algunos apellidos frecuentes.

 

San José

La carretera que llega a San José desde El Pozo de los Frailes por el norte (AL-3108) continúa por la ronda de esta población desde donde sale el camino de Mónsul hacia el suroeste. Unos trescientos metros adelante desde que se acaba el revestimiento asfáltico, sale un camino a la derecha cerca del molino de Los Genoveses. En el cruce se inicia el sendero (ver [1] en el mapa). El restaurado molino de viento fue construido en mampostería de piedra revocada con cal o yeso. Su nivel superior está cubierto por un chapitel o tejadillo de tablas de madera, que alberga parte de la maquinaria de transmisión de la energía eólica a la molienda del cereal.

 

Playa de los Genoveses

Comenzaremos a andar por una vereda que nos dirige hacia la playa. A unos setecientos metros encontraremos un cruce de caminos [2] con hileras de pinos en sus márgenes, plantas que llaman la atención entre los parajes desarbolados que son aquí comunes, con una cubierta vegetal formada por arbustos (palmito, cornical, bufalaga, rascamoños, pita o chumbera) y plantas herbáceas de vida fugaz, aprovechando momentos favorables.

 

Morrón de los Genoveses

Avanzaremos por la misma playa, por un camino poco o nada definido entre las arenas. A nuestra derecha tendremos el Campillo de los Genoveses y a la izquierda el mar Mediterráneo. Tras unos quinientos metros por la playa llegaremos a una zona pedregosa [4],

con colores blanco-amarillentos, que no es otra cosa que una gran duna fósil.

Un poco más adelante, al final de la playa, termina nuestro sendero, junto al fondeadero del Morrón [5], lugar en el que seguramente se produjo el conocido episodio del desembarco de los genoveses en 1147, guardado para siempre en la memoria que expresa la toponimia.

El desembarco histórico de una flota genovesa en el siglo XII dejó una profunda huella en la toponimia local. La ensenada donde sucedió el acontecimiento tiene una de las playas más emblemáticas del parque natural, buscada y disfrutada por turistas de todos los continentes, que además de sol y playa valoran los paisajes y la riqueza del patrimonio natural y cultural.

El sendero recorre la playa de norte a sur, desde el cerro Ave María hasta el Morrón de los Genoveses, dos cimas accesibles desde donde pueden contemplarse hermosas vistas de la costa. Partiremos, por tanto, en dirección suroeste, al pie del cerro del Ave María, de 133 metros, que dejaremos a nuestra izquierda. Junto a la señal de inicio hay una mesa interpretativa sobre la vista que se observa desde el mismo, si queremos ahorrarnos la subida. El cerro es el extremo norte de la ensenada en la que está la playa de los Genoveses, utilizada como fondeadero. En frente, mirando al sur, se ve el extremo contrario —el Morrón de los Genoveses— adentrándose en el mar. Tierra adentro se distingue a continuación una duna fósil, el Cerro del Barronal y tras los llanos del Romeral la sierra volcánica del Cabo de Gata. La vegetación es variada en tan amplio espacio, dando una impresión de continuidad con paisajes del norte de África.

 

Los Genoveses

Es aconsejable, de todos modos, continuar y subir al Morrón de los Genoveses, un promontorio volcánico de 74 metros de altura desde el que podremos ver el recorrido realizado, y donde estaremos rodeados por una de las seis reservas marinas que tiene el parque natural. Estas aguas transparentes albergan comunidades vegetales y animales de gran trascendencia para el entorno mediterráneo, como es el caso de las praderas de posidonia.Más adelante, ya muy cerca de la playa, pasaremos por la desembocadura de una pequeña rambla, en la que crecen eucaliptos de formas caprichosas. También llamarán nuestra atención las curiosas plantaciones de chumberas en los balates de los campos de cultivo del cortijo del Romeral. Continuamos nuestra andadura hasta llegar a las ruinas de un búnker [3] ya en el borde de la playa, que cuenta con una serie de dunas fijas y móviles en las que crece una vegetación típica compuesta principalmente por el barrón y las algodonosas. También distinguimos a nuestro frente una zona más deprimida, propensa a la inundación, en la que abundan plantas adaptadas a medios salinos (halófitas), entre ellas los tarajes.

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores

Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre

 

Ruta: Presillas Bajas - Caldera de Majada Redonda

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

Ruta sendero presillas bajas a majada redonda

Coordenadas:

Inicio: 36º 48’ 56,09”N — 2º 5’ 43,71”O

Final: 36º 49’ 28,40”N — 2º 5’ 41,56”O

 

Calderas Volcánicas

El origen volcánico del cabo de Gata se manifiesta en la estructura del relieve, como en otros muchos detalles. Unas de sus formaciones geomorfológicas característica son las calderas volcánicas, que se forman al producirse un hundimiento de la cavidad magmática, generalmente al quedarse vacía, aunque también se puede deber a otras razones.

El resultado es una depresión del terreno rodeada por una pared o elevación en forma circular, que el propio nombre —caldera— ejemplifica con acierto.

Hay calderas de este tipo de gran fama mundial, como la del Ngorongoro en Tanzania, varias en las islas Galápagos o las de las islas Canarias (de Las Cañadas del Teide y la de Taburiente). También las formadas tras erupciones más recientes, como la del Krakatoa en Indonesia o la del Pinatubo en Filipinas.

 

Cómo llegar:

Desde San José tomar la AL-3208 hacia el norte. Pasado El Pozo de los Frailes nos encontramos un cruce donde debemos tomar la AL-4200 a la derecha. Recorridos unos 3 km se toma la desviación a Presillas Bajas, donde hay que bajar, en dirección este, a la rambla de la Majada Redonda, punto de inicio del sendero.

 

Aparcamiento:

Zona con unas 5 plazas al inicio del sendero.

Además, en el núcleo urbano hay más posibilidades.

 

Senderos Próximos:

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados. Entre los más próximos

están el de Requena y el de Escullos - Pozo de los Frailes.

 

Perfil del Recorrido:

- Trayecto: Lineal

- Longitud: 2,8 km

- Tiempo estimado: 1 hora

- Dificultad: Baja

- Tipo camino: Carril

- Sombra: Escasa

- Autorización especial: No es necesaria

- Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

- Paisaje/vegetación: Terreno relativamente accidentado entre cerros y depresiones de origen volcánico. Vegetación esteparia salpicada de vistosas matas de palmito, esparto, albaida, cornical u otras propias de la región o introducidas, como pitas o chumberas.

 

- Desnivel máximo: 91 m

- Cota máxima: 178 m

- Cota mínima: 87 m

Presillas Bajas

En Presillas Bajas, una pedanía de Níjar, hay que bajar, en dirección este, a la rambla de la Majada Redonda, desde donde emprendemos el sendero (ver [1] en el mapa), por el propio

lecho de la rambla, en dirección norte. El paisaje y vegetación que tendremos alrededor son característicos del lugar. Veremos algunos árboles, como algarrobos, almendros o higueras, arbustos, como palmitos, pitas u otros espinosos y plantas aromáticas. Tras unos ciento cincuenta metros, en la segunda curva del camino, notaremos una vegetación más exuberante, con palmitos única palmera autóctona europea—, cañas y un par de algarrobos de gran porte. Cerca tendremos las ruinas del Cortijillo. También podremos distinguir afloraciones de cenizas volcánicas con bentonita (arcilla de color blanco) y hornblenda (cristales alargados de color negro vítreo). Tras el meandro de la rambla, tendremos a nuestra izquierda un atochar o espartizal, y a la derecha abundantes plantas de matagallo.

En las laderas podemos apreciar la erosión alveolar (huecos en las rocas), así como observar líquenes, simbiosis de alga y hongo, sobre el suelo y las rocas.

 

Los Berengueles

Si nuestro recorrido lo efectuamos en horas tempranas de la mañana, podemos ir observando el fenómeno denominado como precipitación oculta. Consiste en la condensación de la humedad ambiental, perfectamente observable sobre las hojas del palmito, que con sus acanaladuras encauzan esta agua hacia dentro de la planta.

Cuando hemos recorrido unos ochocientos metros, desde el inicio del sendero, apartamos

nuestro camino del lecho de la rambla [2], realizando una pequeña subida por la ladera que

tendremos a nuestra derecha. Atravesamos, así, un modesto albaidal entre piedras

blanquecinas. Bajamos de nuevo al fondo de la rambla y seguimos avanzando por sus meandros. Unos seiscientos metros más adelante encontraremos, a la izquierda, la boca de un antiguo pozo de piedra seca [3], en la desembocadura de un afluente de la rambla.
Un poco más adelante tendremos a la vista el cortijo de Los Berengueles, también en estado ruinoso. Siguiendo el sinuoso camino damos, al poco, con el cruce con un carril que sale por

nuestra izquierda [4] que sube al cortijo del Collado y a Las Presillas Altas.

 

La Caldera

Seguiremos por la rambla, aunque, si tenemos tiempo, es aconsejable subir para divisar un precioso paisaje de extensiones de secano cultivadas desde antiguo.
Unos trescientos metros más adelante podremos ver una muestra de los antiguos muros de piedra seca -llamados balates- que se usaban para evitar la erosión del suelo y aprovechar al máximo el agua para los cultivos de cereal. Un poco más allá divisaremos el Cerro de Peñones, sobre el que está instalado un radar, y que con sus casi quinientos metros de altura corona la estructura volcánica de la Majada Redonda. Un panel informativo, ya cerca del final del sendero [5], trata de la caldera volcánica de Majada Redonda, en cuyo interior nos encontraremos.

 

Caldera de Majada Redonda
La caldera de Majada Redonda, a la que nos dirige este sendero, es un elemento destacado del particular paisaje volcánico del parque natural, cuya notoriedad se explica por diversas razones. Entre ellas, las escasas formaciones geológicas de origen volcánico existentes en la península Ibérica, o la singularidad del paisaje producto de la fusión de vulcanismo y aridez, de retos afrontados por culturas milenarias y de una naturaleza resistente e invasora que mantiene una sorprendente biodiversidad.

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores

Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre

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