sendero

Ruta: Los Genoveses

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

 

Coordenadas:

Inicio: 36º 45’ 20,92”N — 2º 06’ 57,78”O

Final: 36º 44’ 16,76”N — 2º 07’ 07,95”O

 

Genoveses

Almería fue territorio musulmán durante casi los ocho siglos de su presencia en la península

Ibérica, convirtiéndose en uno de sus últimos reductos durante el reino nazarita.

Sin embargo, hubo una interrupción del dominio musulmán entre 1147 y 1157, el decenio en el que se mantuvo la ocupación cristiana llevada a cabo por una coalición liderada por Alfonso VII, rey de Castilla y León, en la que participaron aragoneses, genoveses y pisanos. El Papa Eugenio III le dio carácter de cruzada.

Una flota genovesa se mantuvo oculta durante el asedio de la ciudad de Almería en la ensenada en la que nos encontramos. Una estratagema de los sitiadores, que aparentaron huir, logró que los defensores de la ciudad la dejaran desprotegida, lo que aprovecharon

los genoveses para el ataque definitivo.

Los genoveses consiguieron así ampliar sus redes comerciales por todo el litoral mediterráneo andaluz, y dejar por doquier el recuerdo de su intervención, no solo en la toponimia, sino también en otros muchos detalles, como es la cruz del escudo de Almería, o

hasta en algunos apellidos frecuentes.

 

Cómo llegar:

A San José llega la carretera AL-3108 que continúa por la ronda del casco urbano hasta,

en dirección suroeste, llegar al camino de Mónsul. Recorridos unos trescientos metros de

tierra, encontraremos un camino a la derecha cerca del molino de Los Genoveses. En este

cruce se inicia el sendero.

 

Aparcamiento:

Hay un aparcamiento con unas 20 plazas en el cruce con la carretera asfaltada, a 150 metros

del panel de inicio.

 

Senderos Próximos:

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados. Entre los más próximos

están Loma Pelada y Vela Blanca.

 

Perfil del Recorrido:

-Trayecto: Lineal

-Longitud: 2,3 km

-Tiempo estimado: 1 hora y 30 minutos

-Dificultad: Baja

-Tipo camino: Carril o senda

-Sombra: Escasa

-Autorización especial: No es necesaria

-Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

-Paisaje/vegetación: Ensenada cerrada por cerros de origen volcánico de modesta altura. Playa, dunas fósiles y planicies de tierras de cultivo. Vegetación escasa con manchas de pinos, eucaliptos, palmitos, chumberas y otras plantas naturales o introducidas. Contadas

edificaciones, entre las que destacan algunas de interés histórico o cultural, como el molino

de viento, cortijos, aljibes, etc.


- Desnivel máximo : 41 m

- Cota máxima: 41 m

- Cota mínima: 0 m

 

Genoveses

Almería fue territorio musulmán durante casi los ocho siglos de su presencia en la península

Ibérica, convirtiéndose en uno de sus últimos reductos durante el reino nazarita.

Sin embargo, hubo una interrupción del dominio musulmán entre 1147 y 1157, el decenio en el que se mantuvo la ocupación cristiana llevada a cabo por una coalición liderada por Alfonso VII, rey de Castilla y León, en la que participaron aragoneses, genoveses y pisanos. El Papa Eugenio III le dio carácter de cruzada.

Una flota genovesa se mantuvo oculta durante el asedio de la ciudad de Almería en la ensenada en la que nos encontramos. Una estratagema de los sitiadores, que aparentaron huir, logró que los defensores de la ciudad la dejaran desprotegida, lo que aprovecharon

los genoveses para el ataque definitivo.

Los genoveses consiguieron así ampliar sus redes comerciales por todo el litoral mediterráneo andaluz, y dejar por doquier el recuerdo de su intervención, no solo en la toponimia, sino también en otros muchos detalles, como es la cruz del escudo de Almería, o

hasta en algunos apellidos frecuentes.

 

San José

La carretera que llega a San José desde El Pozo de los Frailes por el norte (AL-3108) continúa por la ronda de esta población desde donde sale el camino de Mónsul hacia el suroeste. Unos trescientos metros adelante desde que se acaba el revestimiento asfáltico, sale un camino a la derecha cerca del molino de Los Genoveses. En el cruce se inicia el sendero (ver [1] en el mapa). El restaurado molino de viento fue construido en mampostería de piedra revocada con cal o yeso. Su nivel superior está cubierto por un chapitel o tejadillo de tablas de madera, que alberga parte de la maquinaria de transmisión de la energía eólica a la molienda del cereal.

 

Playa de los Genoveses

Comenzaremos a andar por una vereda que nos dirige hacia la playa. A unos setecientos metros encontraremos un cruce de caminos [2] con hileras de pinos en sus márgenes, plantas que llaman la atención entre los parajes desarbolados que son aquí comunes, con una cubierta vegetal formada por arbustos (palmito, cornical, bufalaga, rascamoños, pita o chumbera) y plantas herbáceas de vida fugaz, aprovechando momentos favorables.

 

Morrón de los Genoveses

Avanzaremos por la misma playa, por un camino poco o nada definido entre las arenas. A nuestra derecha tendremos el Campillo de los Genoveses y a la izquierda el mar Mediterráneo. Tras unos quinientos metros por la playa llegaremos a una zona pedregosa [4],

con colores blanco-amarillentos, que no es otra cosa que una gran duna fósil.

Un poco más adelante, al final de la playa, termina nuestro sendero, junto al fondeadero del Morrón [5], lugar en el que seguramente se produjo el conocido episodio del desembarco de los genoveses en 1147, guardado para siempre en la memoria que expresa la toponimia.

El desembarco histórico de una flota genovesa en el siglo XII dejó una profunda huella en la toponimia local. La ensenada donde sucedió el acontecimiento tiene una de las playas más emblemáticas del parque natural, buscada y disfrutada por turistas de todos los continentes, que además de sol y playa valoran los paisajes y la riqueza del patrimonio natural y cultural.

El sendero recorre la playa de norte a sur, desde el cerro Ave María hasta el Morrón de los Genoveses, dos cimas accesibles desde donde pueden contemplarse hermosas vistas de la costa. Partiremos, por tanto, en dirección suroeste, al pie del cerro del Ave María, de 133 metros, que dejaremos a nuestra izquierda. Junto a la señal de inicio hay una mesa interpretativa sobre la vista que se observa desde el mismo, si queremos ahorrarnos la subida. El cerro es el extremo norte de la ensenada en la que está la playa de los Genoveses, utilizada como fondeadero. En frente, mirando al sur, se ve el extremo contrario —el Morrón de los Genoveses— adentrándose en el mar. Tierra adentro se distingue a continuación una duna fósil, el Cerro del Barronal y tras los llanos del Romeral la sierra volcánica del Cabo de Gata. La vegetación es variada en tan amplio espacio, dando una impresión de continuidad con paisajes del norte de África.

 

Los Genoveses

Es aconsejable, de todos modos, continuar y subir al Morrón de los Genoveses, un promontorio volcánico de 74 metros de altura desde el que podremos ver el recorrido realizado, y donde estaremos rodeados por una de las seis reservas marinas que tiene el parque natural. Estas aguas transparentes albergan comunidades vegetales y animales de gran trascendencia para el entorno mediterráneo, como es el caso de las praderas de posidonia.Más adelante, ya muy cerca de la playa, pasaremos por la desembocadura de una pequeña rambla, en la que crecen eucaliptos de formas caprichosas. También llamarán nuestra atención las curiosas plantaciones de chumberas en los balates de los campos de cultivo del cortijo del Romeral. Continuamos nuestra andadura hasta llegar a las ruinas de un búnker [3] ya en el borde de la playa, que cuenta con una serie de dunas fijas y móviles en las que crece una vegetación típica compuesta principalmente por el barrón y las algodonosas. También distinguimos a nuestro frente una zona más deprimida, propensa a la inundación, en la que abundan plantas adaptadas a medios salinos (halófitas), entre ellas los tarajes.

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores

Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre

 

Ruta: Cortijo del Fraile - Montano - Hornillo

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

Cartel Sendero cortijo del frailes  montano hornillo Cabo de gata

Coordenadas:

Inicio: 36º 51’ 56,26”N — 2º 4’ 28,68”O

Final: 36º 51’ 56,26”N — 2º 4’ 28,68”O

 

Bodas de sangre

El cortijo del Fraile fue el principal escenario del Crimen de Níjar, ocurrido 22 de julio de 1928, cuya inusual fama se debe a que Federico García Lorca se basó en el mismo para escribir una de sus más populares obras de teatro —Bodas de sangre— y que Carmen de Burgos hiciera lo propio en su novela Puñal de Claveles. Los acontecimientos trascendieron

porque en ellos se mezclaban amor, rabia y muerte, como recoge la obra de Lorca; y también envidia, codicia, soledad e impotencia sentidas en unas sombrías condiciones de vida.

Los protagonistas de aquella historia vivieron discretamente hasta la democracia, evitando las múltiples entrevistas que le solicitaban periodistas o escritores de todas partes del mundo. Su historia ya era universal e intemporal, como demuestra el magnetismo que aún mantiene el cortijo, ya irremediablemente unido a la figura y a la obra de Lorca.

 

 

Cómo llegar

Más o menos a medio camino entre Rodalquilar y Los Albaricoques, hay que tomar una

derivación al norte que lleva al cortijo del Fraile, donde se inicia el sendero.

 

Aparcamientos

Hay un aparcamiento con unas 20 plazas junto al cortijo del Fraile.

 

Otros Senderos

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados.
Entre los más próximos están el de Requena y Cerro del Cinto.

 

Perfil del Recorrido:

- Trayecto: Circular

- Longitud: 7,7 km

- Tiempo estimado: 3 hora

- Dificultad: Baja

- Tipo camino: Carril o pista

- Sombra: Escasa

- Autorización especial: No es necesaria

- Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

- Paisaje/vegetación: Llanura cultivada y cerros escasamente cubiertos por vegetación esteparia, salpicada de vistosas matas de palmito, esparto, albaida, cornical u otras propias del la región o bien introducidas, como pitas o chumberas. Emblemático cortijo.


- Desnivel máximo: 64 m

- Cota máxima: 228 m

- Cota mínima: 164 m

 

 

Cortijo del Fraile AlmeriaSendero cortijo del frailes  montano hornillo Cabo de gataIglesia Cortijo del fraile Cabo de Gata Nijar

Altar Capilla Cortijo del fraile Cabo de Gata NijarCortijo del fraile Cabo de Gata NijarCapilla Cortijo del fraile Cabo de Gata Nijar

Patio Cortijo del fraile Cabo de Gata NijarCortijo del fraile Cabo de Gata NijarCortijo del fraile Cabo de Gata Nijar Monumento

Cortijo del fraile

Partiremos desde el cortijo del Fraile (ver [1] en el mapa), uno de los lugares más populares del parque natural por su proyección literaria y, también, por sus valores arquitectónicos e históricos. Podremos llegar desde la pista que une Rodalquilar y Los Albaricoques. Más o menos a medio camino entre las dos poblaciones, parte una derivación al norte, recta y con hileras de pitas en las márgenes, que dan una característica pincelada paisajística a la llanura de tierra de labor que atraviesa. Por ella recorreremos kilómetro y medio hasta el cortijo; un acercamiento al inicio del sendero que constituye una experiencia muy aprovechable. El cortijo es un amplio complejo de construcciones que incluye viviendas, capilla, patios, almacenes, cuadras, pozos o aljibes, y también dos eras en la parte norte, a la que nos deberemos dirigir para iniciar el camino. Los campos de cultivo de alrededor dan sentido a la existencia del cortijo. Hoy, paradójicamente, vemos los edificios en decadencia y la explotación agrícola revalorizada con cultivos ecológicos en regadío. Junto a las eras hay una bifurcación en l

a que tomaremos a la derecha y volveremos por el camino que tenemos ahora de frente.

 

Campos del Cortijo del fraile Cabo de Gata Nijar

 
 

 

 

 

 

Entre Cerros

Pasaremo

s a unos doscientos metros de las instalaciones mineras de St. Joe, que se

construye

ron en la década de los ochenta del pasado siglo, en un último intento de extraer oro utilizando nuevas tecnologías metalúrgicas, a partir de minerales con leyes de algo más d

e un gramo de oro por tonelada. En 1990 dejaron de funcionar y, con ellas, las minas auríferas de Rodalquilar. Después de haber recorrido el primer kilómetro nos veremos junto a un gran aljibe y un abrevadero [2], construcciones de valor estratégico en un entorno árido, como en el que nos encontramos. El aljibe subterráneo es de planta rectangular y tie

ne una bóveda de medio punto como cubierta. Por detrás podremos ver el decantador para el agua de lluvia de la que se nutre. Continuamos en la misma dirección -noreste- eludiendo varios caminos que se derivan a uno y otro lado del nuestro. Llegamos, así, a las colinas que venimos observando desde un principio. Tras pasar entre el cerro Blanco, a nuestra izquierda, y el del Huevo, desembocamos en otra pista [3] que tomamos a la izquierda. Vemos de cerca unos viejos bancales con muros de contención, llamados balates.

 

Viejos Cortijos

Nos dirigimos al cortijo Montano, a unos doscientos metros del cruce. A la izquierda queda el

pequeño olivar en el que ya reparamos anteriormente. En el cortijo, un panel informativo

trata de la arquitectura popular, aprovechando tan interesante muestra, y de las ventajas

de la misma en este medio adverso. Dejando atrás el cortijo, avanzamos entre los cerros rumbo suroeste, por la Cañada de Rubio, hasta volver a la llanura algo más de dos kilómetros más adelante, y nos aproximamos a la cortijada del Hornillo [4], que dejamos

a menos de cien metros a nuestra derecha, mientras viramos nuestro rumbo hacia el sur.

Al poco, dejamos la pista para tomar otra a la izquierda [5], por la que enfilamos el camino de regreso. El contraste del regadío con la vegetación espontánea (esparto, palmitos, chumberas, pitas, retamas…) crea sugerentes estampas en el camino. Unos seiscientos metros antes del cortijo de los Frailes nos encontramos una encrucijada de caminos [6], donde tomaremos a la derecha, para poco después finalizar el sendero.

 

El cortijo del Fraile debe su fama a un crimen ocurrido en los años veinte del pasado siglo, cuando una novia huía de una boda arreglada mientras los invitados viajaban en mulas de noche para evitar el calor. La dura vida de los campesinos de entonces —trabajo, aislamiento y pobreza— dejó su huella en el paisaje, que ha seguido evolucionando para acoger carreteras, regadíos, cultivos ecológicos o al turismo. La naturaleza esteparia se mantiene como telón de fondo de este devenir histórico, y será para muchos, sin duda, el principal

aliciente del sendero.

 

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores
Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre

 

 

Ruta: Presillas Bajas - Caldera de Majada Redonda

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

Ruta sendero presillas bajas a majada redonda

Coordenadas:

Inicio: 36º 48’ 56,09”N — 2º 5’ 43,71”O

Final: 36º 49’ 28,40”N — 2º 5’ 41,56”O

 

Calderas Volcánicas

El origen volcánico del cabo de Gata se manifiesta en la estructura del relieve, como en otros muchos detalles. Unas de sus formaciones geomorfológicas característica son las calderas volcánicas, que se forman al producirse un hundimiento de la cavidad magmática, generalmente al quedarse vacía, aunque también se puede deber a otras razones.

El resultado es una depresión del terreno rodeada por una pared o elevación en forma circular, que el propio nombre —caldera— ejemplifica con acierto.

Hay calderas de este tipo de gran fama mundial, como la del Ngorongoro en Tanzania, varias en las islas Galápagos o las de las islas Canarias (de Las Cañadas del Teide y la de Taburiente). También las formadas tras erupciones más recientes, como la del Krakatoa en Indonesia o la del Pinatubo en Filipinas.

 

Cómo llegar:

Desde San José tomar la AL-3208 hacia el norte. Pasado El Pozo de los Frailes nos encontramos un cruce donde debemos tomar la AL-4200 a la derecha. Recorridos unos 3 km se toma la desviación a Presillas Bajas, donde hay que bajar, en dirección este, a la rambla de la Majada Redonda, punto de inicio del sendero.

 

Aparcamiento:

Zona con unas 5 plazas al inicio del sendero.

Además, en el núcleo urbano hay más posibilidades.

 

Senderos Próximos:

El parque natural tiene una amplia oferta de senderos señalizados. Entre los más próximos

están el de Requena y el de Escullos - Pozo de los Frailes.

 

Perfil del Recorrido:

- Trayecto: Lineal

- Longitud: 2,8 km

- Tiempo estimado: 1 hora

- Dificultad: Baja

- Tipo camino: Carril

- Sombra: Escasa

- Autorización especial: No es necesaria

- Recomendaciones: Llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados.

- Paisaje/vegetación: Terreno relativamente accidentado entre cerros y depresiones de origen volcánico. Vegetación esteparia salpicada de vistosas matas de palmito, esparto, albaida, cornical u otras propias de la región o introducidas, como pitas o chumberas.

 

- Desnivel máximo: 91 m

- Cota máxima: 178 m

- Cota mínima: 87 m

Presillas Bajas

En Presillas Bajas, una pedanía de Níjar, hay que bajar, en dirección este, a la rambla de la Majada Redonda, desde donde emprendemos el sendero (ver [1] en el mapa), por el propio

lecho de la rambla, en dirección norte. El paisaje y vegetación que tendremos alrededor son característicos del lugar. Veremos algunos árboles, como algarrobos, almendros o higueras, arbustos, como palmitos, pitas u otros espinosos y plantas aromáticas. Tras unos ciento cincuenta metros, en la segunda curva del camino, notaremos una vegetación más exuberante, con palmitos única palmera autóctona europea—, cañas y un par de algarrobos de gran porte. Cerca tendremos las ruinas del Cortijillo. También podremos distinguir afloraciones de cenizas volcánicas con bentonita (arcilla de color blanco) y hornblenda (cristales alargados de color negro vítreo). Tras el meandro de la rambla, tendremos a nuestra izquierda un atochar o espartizal, y a la derecha abundantes plantas de matagallo.

En las laderas podemos apreciar la erosión alveolar (huecos en las rocas), así como observar líquenes, simbiosis de alga y hongo, sobre el suelo y las rocas.

 

Los Berengueles

Si nuestro recorrido lo efectuamos en horas tempranas de la mañana, podemos ir observando el fenómeno denominado como precipitación oculta. Consiste en la condensación de la humedad ambiental, perfectamente observable sobre las hojas del palmito, que con sus acanaladuras encauzan esta agua hacia dentro de la planta.

Cuando hemos recorrido unos ochocientos metros, desde el inicio del sendero, apartamos

nuestro camino del lecho de la rambla [2], realizando una pequeña subida por la ladera que

tendremos a nuestra derecha. Atravesamos, así, un modesto albaidal entre piedras

blanquecinas. Bajamos de nuevo al fondo de la rambla y seguimos avanzando por sus meandros. Unos seiscientos metros más adelante encontraremos, a la izquierda, la boca de un antiguo pozo de piedra seca [3], en la desembocadura de un afluente de la rambla.
Un poco más adelante tendremos a la vista el cortijo de Los Berengueles, también en estado ruinoso. Siguiendo el sinuoso camino damos, al poco, con el cruce con un carril que sale por

nuestra izquierda [4] que sube al cortijo del Collado y a Las Presillas Altas.

 

La Caldera

Seguiremos por la rambla, aunque, si tenemos tiempo, es aconsejable subir para divisar un precioso paisaje de extensiones de secano cultivadas desde antiguo.
Unos trescientos metros más adelante podremos ver una muestra de los antiguos muros de piedra seca -llamados balates- que se usaban para evitar la erosión del suelo y aprovechar al máximo el agua para los cultivos de cereal. Un poco más allá divisaremos el Cerro de Peñones, sobre el que está instalado un radar, y que con sus casi quinientos metros de altura corona la estructura volcánica de la Majada Redonda. Un panel informativo, ya cerca del final del sendero [5], trata de la caldera volcánica de Majada Redonda, en cuyo interior nos encontraremos.

 

Caldera de Majada Redonda
La caldera de Majada Redonda, a la que nos dirige este sendero, es un elemento destacado del particular paisaje volcánico del parque natural, cuya notoriedad se explica por diversas razones. Entre ellas, las escasas formaciones geológicas de origen volcánico existentes en la península Ibérica, o la singularidad del paisaje producto de la fusión de vulcanismo y aridez, de retos afrontados por culturas milenarias y de una naturaleza resistente e invasora que mantiene una sorprendente biodiversidad.

 

BUENAS PRÁCTICAS

Deposite la basura en contenedores

Respete los bienes y propiedades privadas

No se permite la captura de animales

No se permite encender fuego

No se permite la pesca

Camina por los senderos marcados

No se permite la acampada libre

 

FICHA TÉCNICA

Punto de inicio: Localidad de Níjar (Almería)Senderismo Níjar - Huebro


Tiempo: 4 horas ida y vuelta
Dificultad: Baja-media
Longitud: 7 Km ida y vuelta
Tipo: Lineal

DESCRIPCIÓN

Saldremos caminando desde la entrada a la localidad de Nijar y tras un breve callejeo por su trama urbana, cogeremos la calle “Camino de Huebro”, hacia la salida septentrional del pueblo. Enseguida podremos contemplar, en lo alto de la montaña, la ubicación privilegiada de nuestro destino, encaramado en las laderas de Sierra Alhamilla.

  El camino, en estos tramos se conforma sobre una capa de cemento, pudiendo observar a nuestro alrededor algunas cuevas que albergaban, en otro tiempo, viviendas trogloditas. Nos toparemos también con pequeñas explotaciones familiares que intentan extraer de tan difícil lugar el fruto de la tierra, aprovechando el fluir del arroyo que cae desde la Roca de Huebro.
  Más adelante tomaremos una trocha tallada en la piedra tras atravesar una seca acequia y unos balates abandonados con almendros, mientras recorremos en algunos tramos restos del antiguo empedrado del sendero. Abandonaremos el valle principal para tomar otro secundario y que tras un breve trecho nos llevará hasta los molinos del río Huebro; verdadero eje consustancial de toda la ruta, algunos datan del año 1800.
  Una curva del sendero deja entrever todo el trayecto inferior del cauce con una hermosa vista de las torres de los molinos que jalonan, como miradores, el lecho fluvial.
  Tras superar los últimos repechos entre varias eras circulares, alcanzaremos el estanque que recoge las aguas que manan bajo la denominada Roca de Huebro, magnifico colofón donde refrescarnos y tomar un merecido descanso, para retomar el camino de nuevo de vuelta a Nijar.
 
Los Molinos
  Estas edificaciones constituyen el hilo conductor de la ruta. Su peculiar morfología se sustenta en la necesidad de dotar al agua de la suficiente fuerza con la que mover los alvéolos y engranajes que transmitirán el giro a la rueda del molino. Para ello, se recoge el agua de una acequia que discurre por la ladera y se la extrae por otra acequia perpendicular a la primera, alejándola (sin perder altura) de la ladera. Avanzando hacia el valle se construye una torre por la que se deja caer el agua con la suficiente fuerza para hacer funcionar el ingenio hidráulico. Una curiosa tipología de molienda del grano que tendremos posibilidad de descubrir en este sendero.



 

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